Blog de Iñaki Salvador

Sucedido positivo del día: 21 julio 2015 – Cien centellas centelleantes

Día de cielos variables, inciertos, cambiantes, sugerentes y amenazantes, rotundos, de misteriosa belleza y henchidos de presagios. A media mañana tronaba el trueno sobre unas cabizbajas cabezas que se intentaban esconder en el escondrijo de unos hombros de hombre protectores, y también se mojaban mujeres y se paraban las aguas en los paraguas de los previsores que habían previsto. Las gotas de unas goteras mojaban lo ya humedecido por una humedad relativa del aire que respirábamos sin respiro. La jornada ha venido y se ha marchado envuelta en el tormento de su tormenta y la noche tiene celos del carisma de un día que le desdice y se lo dice, que le desluce su poca luz y escaso brío, que es por calor y poco frío lo que sucede, es el suceso que más notamos porque es notable que nos sucede y nos ha envuelto cada vez que ha vuelto y nos ha revuelto. Hoy tenemos el pararrayos lleno de iones y de protones y de neutrones, el cielo avieso, el verano esquivo y de eso escribo. Cuando a media mañana tronaba el trueno un amigo, a mi lado, explicaba su música desde la melancolía y realmente era el día, la escenografía, la vuelta de tuerca de a los que nos falta un tornillo. Truena tronando aún ahora en la hora en que duermen los durmientes. Suena el sonido sonoro del silencio que vendrá. Tras la tormenta la calma; tras lo necesario, lo inevitable.

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