Sucedidos

Sucedido positivo del día: 28 diciembre 2014 – Bromas aparte

Al celebrarse hoy el día de los Santos Inocentes, la conmemoración del cristianismo recordando la matanza de niños menores de dos años nacidos en Belén y ordenada por Herodes para eliminar a Jesús de Nazaret, se me ha producido una asociación de ideas en forma de recuerdo reciente: hace pocos días compartí charla con quienes hablaban de un autor y de un libro, Daniel Sueiro y su valiente trabajo titulado “La pena de muerte: ceremonial, historia, procedimientos“.  Publicado en España en 1974 (un año antes de la muerte del dictador Franco) se trata, según leo por ahí, de “una obra estremecedora, plena de detalles y significación política, hoy difícilmente encontrable, sobre la historia del garrote vil en España y sus últimos verdugos, tema que ya se asomó al cine español tardofranquista en “El verdugo”, de Luis García Berlanga, y “Queridísimos verdugos”, de Basilio Martín Patino“.

En España, cabe recordar por otra parte,  tal día como hoy se celebra a base de declararse una “barra libre” de bromas en forma de, si se me permite la definición, pequeños engaños, faenas u equívocos pensados y diseñados con el fin de provocar, finalmente, solaz tanto al que la urde y ejecuta como al que la recibe y padece. Día, por tanto, en el que uno tiene la oportunidad de fotografiarse y de fotografiar a los demás ya que considero que es el ejercicio del humor, en general, y el de la “broma con estrategia”, en particular,  espacio inigualable en el que uno puede demostrar calidad, calidez e inteligencia o todo lo contrario.

Digo todo esto porque uniendo los conceptos de “muerte” y “broma” solemos decir que algunas chanzas nos matan de risa y ante otras, menos agradables y afortunadas y tras recibir la sorpresa supuestamente jocosa, juramos que mataríamos a quien la ha pergeñado (¿quién no ha presenciado o sufrido alguna de dudoso gusto o indudable zafiedad?).

Bromas aparte diría que siempre es pronto para morir (o eso siente uno al menos a día de hoy y en su actual situación) aunque sólo fuese por la cantidad de libros que uno quisiera no dejar sin leer. Lo confieso, no he leído nada de Daniel Sueiro y por eso dejo anotado este sucedido en el día de hoy, este bloc de notas que me recuerda lo bueno que he vivido y lo bueno que está por vivir.

Sucedido positivo del día: 1 mayo 2015 – TrabajARTE

Desde que la UNESCO instituyó, tal y como comentaba ayer, el 30 de abril como “Día Internacional del Jazz” hay un minuto mágico, quizá dos, que me gustan especialmente y no es otro u otros que los instantes que transcurren entre las 23.59 de ese día, estertores del día de la celebración del Jazz, y las 00.01, el inicio y nacimiento del rotundo 1 de mayo, día del trabajo y de los trabajadores. Quizá nadie pensó en hacer las cosas así, con esa premeditación, pero sin pretenderlo han creado una especie de “Round about midnight” de lo más sugerente, al menos en mi humilde opinión.

Ese tránsito entre una celebración en cuyos enunciados suenan grandes palabras relacionadas con el arte y una humanidad que trabaja por entenderse mejor y otra,  en la que los mensajes son más de tocar tierra y tan sólo pedir y exigir lo evidente y lo justo supone una metáfora de algo que me interesa: es posible ser creativo desde lo artístico, comprometido con la construcción y desarrollo de lenguajes no tangibles y sin lógica empírica sin renunciar por ello a hacerlo con los pies en la tierra y hasta en el barro si fuera preciso. Es saludable hacerlo desde un claro compromiso, por tanto y asimismo, del tiempo en que te ha tocado vivir y mirando a la cara a las realidades sociales de tu momento, desfilando y compartiendo con quienes lo tienen peor que tú y en la pacífica barricada, pero barricada al fin y al cabo, que lamentablemente hay que seguir manteniendo levantada para que no nos arrollen.

Los de la cultura solemos pedir que ésta pueda llegar a todos, hasta a las clases más humildes, reivindicamos el derecho a la cultura y es de ley; me instalo en esos dos minutos entre las 23.59 de ayer y las 00.001 de hoy para pedir que la conciencia social también pueda llegar a todos, hasta a los de la cultura, que no se nos olvide ser humildes y solidarios, ser y estar. Feliz día del trabajo. Lo celebararé, precisamente, haciendo jazz, esta misma tarde. Trabajando y creando, creando y trabajando, a partes iguales, tan iguales que no se distingan.

Sucedido positivo del día: 20 octubre 2015 – 1.- Un extraño uno, un uno extra, el de un año

El número uno puede expresar lo máximo y lo mínimo. Es como si lo único, lo unívoco, diera seguridad y fuese símbolo de logro o plenitud: -“yo soy mujer de un solo hombre“-, acaba de decir en la radio una oyente anónima  en uno de esos programas nocturnos en que uno cuenta su vida al locutor y confesor de turno. Asimismo lo conseguido una sola vez puede funcionar como consuelo o limosna. Los que aman las patrias, por ejemplo, desean ver la suya mantenida, defendida o creada (dependiendo de si ya la tienen reconocida o si la anhelan en un nuevo orden mundial o mapa local) como una, unida e indivisible. Y los que se consideran privados de casi todo, por poner un caso, solicitan una sola y solitaria demostración o concesión de modesta fortuna: “dame una peseta“, rogaba un mítico personaje de las calles de mi ciudad, y el propio Bécquer se arrancaba con pasión con el uno como impulso y motor de su inspirado verso:

Por una mirada, un mundo,
por una sonrisa, un cielo,
por un beso… ¡yo no sé
qué te diera por un beso!

Si has repetido algo 365 veces parece como si tuvieras algo que celebrar, tienes un año cumplido de algo, respecto a algo, en el ejercicio, disfrute o sufrimiento de algo (aunque realmente celebremos las anualidades el día 366 respecto a cuando algo comenzó). Anda uno dando vueltas al uno, una vez más. Si las cuentas no me fallan este es el sucedido número 365 y no es uno más pero sí es uno menos. Eso sí, hoy se ha hecho tarde, es más de la una y no son horas de ponerse a celebrar. Tengo una cosa que comentar que quizá sorprenda, alegre, apene o deje indiferente a más de uno, pero lo publicaré mañana, tampoco es para tanto, es esperar un día. Ya sabéis, uno que es así…

Sucedido positivo del día (y epílogo): 21 octubre 2015 – 0.- Con cero y sincero.

Comencé con el compromiso conmigo mismo hace un año hoy, fue un 21 de octubre. Junto a estas líneas la reproducción de lo escrito y publicado aquel día. He aquí, lo estás leyendo, el sucedido número 366 y el que supone el primer y último cumpleaños de esta sencilla historia. Habéis sido 41 personas los suscriptores, aquellos que habéis decidido recibir un correo electrónico cada día justo en el instante en que yo daba a la tecla “enter” lanzando mi pequeña historia, reflexión, alegría, ventura o desventura. Y me consta que otros tantos, unas 50 personas más, visitabais también cada día el sucedido diario.

Hace diez días comencé una cuenta atrás bastante explícita aunque no explicitada. Titulé el sucedido “¿Mujer diez?”,  y desde él me comprometí conmigo mismo a ir iniciando el descenso numérico intentando vincular la cifra correspondiente a lo narrado cada día (“Cuando un nueve es un fracaso”, “El chino que hoy estaba de ocho”, “Latigazo en siete”, etcétera…).

Ha sido, sin más, un juego de despedida como un juego, en realidad, ha sido escribir los otros 356. Ha sido un ejercicio, un reto, una excusa para mirar distinto y más atento lo que me rodea, una oportunidad de expresar, el regalo de compartir en ocasiones respuestas, acotaciones y comentarios de muchos colores de quienes los habéis leído. Ha sido mover el alma y hurgar con el dedo en zonas que me provocaban en ocasiones cosquilla y risa y, en otras,  escozor y punzada (qué duros los días en que hube de omitir el calificativo de “positivo” en el encabezamiento). Ha sido, en todo caso, un ejercicio de expansión y libertad, la libertad que ejercí al comenzarlos y la que ejerzo hoy al despedirme del compromiso diario.

El blog sigue abierto, faltaría más, vivito y coleando, seguiré escribiendo, quiero seguir haciéndolo y lo haré. Renuncio, eso sí, al compromiso de que la cita sea diaria y al título que los sustentaba y encabezaba; a partir de ahora quizá aborde un día un sucedido positivo, qué duda cabe, pero tendré y me tomaré la libertad de abordar y abarcar más temas, géneros, formatos y modos de expresar. Llevo un montón de mediocres dentro a los que debo cuidar y dar salida: tengo cierto alma de periodista, cierta vocación de poeta, algún impulso de contacuentos o escritor de relatos cortos, veleidades de fotógrafo de situaciones evocadoras u objetos sugerentes, alguna traza de opinador político y social, ciertas hechuras de apasionado del enseñar… Todos ellos estarán de ahora en adelante en el blog haciéndolo suyo, turnándose de la manera más civilizada posible, ofreciendo un cajón de sastre, un baúl de los recuerdos y una merienda de blancos, negros y grises.

Gracias, de corazón, a los que habéis estado ahí y a los que decidáis seguir estando. Tan solo recordar y recordarme una cosa. No escribí ni escribiré para que se celebren mis textos (pobre de mí, plumilla aficionado aunque apasionado) sino para celebrar, con vosotros, el regalo de la vida concretada en el prodigio de la comunicación. Las cuestas arriba y las cuestas abajo se recorren mejor cuando no sólo “ves un punto” sino que compartes “puntos de vista”. Dicho de otra manera: no niego que me guste que me hayáis leído o me leáis, lo que no he necesitado y espero no necesitar nunca es que os guste cómo lo he hecho o que hayáis estado de acuerdo con mis sentires y pareceres.

Aprovecho para comentar que desde hoy leeré yo mismo mis propios sucedidos en su orden correspondiente y cada día el de la fecha exacta, hace un año, en que se publicaron. Será un aprendizaje percibir como en muchas ocasiones ni me gusta como lo hice ni comparto a día de hoy ciertos sentires y pareceres que tuve y expresé en el pasado. Es un segundo reto, la mirada sobre uno mismo y el disfrute de la diferencia y la diversidad de la cantidad de “uno mismos” que tiene uno mismo.

Este sucedido se encabeza, a causa de la citada cuenta atrás, con cero pero, os puedo asegurar, es, desde lo hondo y con enorme sonrisa, absolutamente sincero. Nos seguimos viendo, leyendo, hablando y respirando. Hasta pronto, quizá mañana mismo, no lo sé, o quizá dentro de tres días, o siete. El corazón sigue latiendo aunque me vaya a permitir disfrutar de una elegida arritmia. Sinceramente mío,  Iñaki.

Sucedido positivo del día: 19 octubre 2015 – 2.- Para morirse (dos veces, eso sí)

Ya me sucedió a mitad de agosto. Leí en una red social que había fallecido un cantautor español al que había perdido la pista pero que fue alguien importante y referencial en los años 70. Recordé que me lo habían presentado en una ocasión, y recordé qué amigo común lo hizo. Así que envié un mensaje a este amigo dándole el pésame y recordándole ciertos detalles de aquel grato encuentro a tres bandas. Nada más enviarle mis palabras tuve un presentimiento: pude corroborarlo de inmediato. Este hombre no acababa de fallecer,  una sencilla búsqueda en internet me informó de que ese deceso había sucedido hacía ya unos nueve años. Mensaje inmediato a mi amigo pidiéndole disculpas por el patinazo (gran persona, y comprensiva, así que por suerte no le dio la menor importancia y, además, lo comprendió).

Esta mañana varias personas en esa misma red social se hacían eco del fallecimiento de un importante miembro de una famosa familia de payasos españoles. Me ha dado mucha pena ya que esos payasos fueron los de mi infancia. Y de nuevo la extraña sensación de “déjà vu”.  De nuevo la pertinente consulta y de nuevo la confirmación de la falsedad de la noticia, por ya sucedida. Este buen hombre nos dejó hace unos tres años.

Hay que tomárselo con cierto humor. Hasta ahora pensábamos que sólo podíamos “volver a nacer” tras superar algún episodio que puso nuestra vida en riesgo; ahora las redes sociales ponen a nuestro alcance volver a morir, morir un par de veces, por si alguien no se había enterado. Ah, y a los tiempos que vivimos les siguen llamando la “era de la información”. Para quedarse muerto. Parece menterio. Uy, perdón, parece mentira.

Sucedido positivo del día: 18 octubre 2015 – 3.- Viviendo tres días en un teatro

Curiosa circunstancia la de esta semana que empieza mañana: tres conciertos, tres, en el mismo teatro, y con proyectos diferentes. El martes, proyecto Khami, liderado por el baterista Carlos Sagi, presentamos disco. El miércoles como invitado de la cantante y amiga María Berasarte, presenta su disco “Súbita” y me convida a salir a compartir tres o cuatro canciones de su concierto. Y el viernes como uno de los amigos del grupo vasco de danza  Kukai, se baila sobre la tarima y formo parte del grupo de compañeros que pondremos la música en directo.

Todo ello ocurrirá en el teatro Victoria Eugenia de Donostia. Hoy toca repasar los tres repertorios y disfrutar de la mezcla de colores, sabores y texturas.  Uno tira tanto de sus propios carros que es una alegría, además, que se acuerden de ti para invitarte a subir y viajar en los que ellos han creado y lanzado al camino. Carlos Sagi, María Berasarte y Jon Maya, tres impulsores, gente que arriesga y gana por el mero hecho de arriesgar. Tres sucedidos positivos en uno, ¿quién da más?

Sucedido positivo del día: 17 octubre 2015 – 4.- Reflexiones de tres al cuarto

Eramos cuatro y un tambor” o “estábamos cuatro gatos”. Las expresiones o dichos en que se emplea el número cuatro producen más pena que gloria. Cuando pretendes expresar que nada ha cambiado, y no en sentido positivo, puedes decir aquello de “tres cuartos de lo mismo”. A los que llevan gafas se les llama “cuatro ojos” para humillarles y cuando te castigan te mandan a tu cuarto. Al ladrón de animales se le llama cuatrero y cuando explicas que terminaste una caminata justito de fuerzas dices aquello de “llegué a cuatro patas”. Cuando una piel o tejido empiezan a estropearse decimos que se cuartea y cuando alguien carece de posibles lo expresamos diciendo que está “a la cuarta pregunta”. Uno de los programas más denostados en la televisión española actual es “cuarto milenio” y cuando alguien se viene arriba en cualquier taberna escuchas proferir lo de “a ver si te meto cuatro hostias”. Si estás doblado por el lumbago dirás que estás hecho un cuatro y si llueve de manera leve y sosa dirás que tan sólo han caído cuatro gotas. Cuando dudas en torno a lo atractivo de lo que vas a proponer temes que les vaya a interesar sólo a cuatro. Y cuando escuchas las canciones en los “40 principales” (y dale con el cuatro) lo más normal es que digas que son muy básicas porque todas están hechas con cuatro acordes. Cuando hay corrupción tenemos muy claro que el corrupto se lo monta para beneficiarse él y sus cuatro amiguetes, y cuando un razonamiento es sencillo rayando en lo simplón argüimos aquello de que, oye, chico, es que “no hay más, dos y dos son cuatro”. Hasta el encantador instrumento musical llamado cuatro (excúsenme los folcloristas) podría parecer una guitarra venida a menos o encogida en un mal lavado. Y podría seguir y seguir con la tontería, así, hasta las cuatro de la mañana, pero no es necesario, voy a ir terminando. Eso sí, cuando se culmina, cierra y concluye algo podría decirse que son los cuartos de final, ¿verdad? Vale, sí, calma, la pastillita. Ya pasa.

Sucedido positivo del día: 15 octubre 2015 – 6.- ¿Y la familia? Bien, gracias, al 6,6

Día intenso, de aquí para allá. Sin tiempo, por tanto y por ejemplo, de echar un ojo a la prensa escrita. Lo hago ahora y veo que el Banco de España publica una información que reza así:  “La riqueza financiera de las familias crece un 6,6% en el primer semestre. La diferencia entre los ahorros y las deudas de las familias alcanzó en el primer semestre del año los 1,259 billones de euros, un 6,6% más que en el mismo periodo de 2014.  Los activos financieros de los hogares españoles -dinero en efectivo, acciones, depósitos y valores en renta- se elevaron al concluir junio a 2,063 billones de euros, en tanto que sus pasivos o deudas alcanzaron 803.676 millones de euros, un descenso del 3,3 % respecto al mismo periodo de 2014.“.

A continuación añaden un montón da valoraciones y comparaciones para cuyo análisis y comprensión haría falta tener un master o al menos estudios de economista al nivel de un tertuliano de televisión o dos. Si miras las cifras así un poco por encima, con tan sólo el bachiller aprobado, te da la sensación de estar leyendo que los españoles tienen muchísimo más dinero del que deben. Si te pones a reflexionar no más de 10 segundos sobre ello puedes llegar a concluir que el español medio es lerdo ya que podría pagar mañana por la mañana mismo de una vez toda la hipoteca de su casa y quedarse más ancho que largo.

Y te ríes por no llorar (o salir a la calle a liarla). Y tienes la sensación de que nos toman el pelo por encima de nuestras posibilidades. Calma, Iñaki, calma, que te pierdes. Que estos son sucedidos positivos. Hala, la pastillita y a dormir.

Sucedido positivo del día: 16 octubre 2015 – 5.- El semáforo de cinco colores

Yo no sé si porque se parecían a los míticos aros pero lo cierto es que pasaban de ella olímpicamente. Estaba esta mañana en un semáforo en el centro de la ciudad. Regalaba una imagen fresca, tierna, divertida, sorprendía y te sacaba de la rutina. En un cruce aprovechaba la luz roja que convertía al instante a los automovilistas en su efímero público. Tan sólo un minuto y medio de actuación para intentar seducirles y que se animasen a pagar la entrada de un espectáculo que, en realidad, les había entrado a ellos en su vida y ese era el encanto. Ejecutaba una pequeña y delicada fantasía: los aros de colores giraban y parecían flotar en el aire. Su cara expresiva, su cuerpo flexible y juguetón. Y al ponerse el semáforo en verde su voz al viento, “¿tienen algo para esta payasa?“. Pocos se animaban a celebrar el hecho de que pocas veces en la vida habrán pasado por el aro de manera tan lúdica y placentera.

He observado la escena un tiempo pues desde el ángulo de visión de mi trayectoria ya hacía un rato que le tenía a tiro. Y, en fin, al llegar a su altura no he podido por menos que frenar la bicicleta y pedirle un favor. Me ha respondido que sí sin dudarlo y sin dejar de sonreír. Hemos charlado, hemos compartido algunas informaciones y me ha pedido algún consejo (he recomendado a otras personas hoteles y restaurantes, pero jamás me había visto como hoy, recomendando semáforos, intentado que fuesen de más larga duración, menos peligrosos para su integridad y, en definitiva, escenario más grato y productivo para su actuación). Y me ha regalado lo que le he pedido.

La cosa no ha podido ser instantánea aunque así se llame a las fotografías. El asunto tenía su cosa y hemos tardado unas horas en resolverla, cargada ella de generosa buena voluntad y cruzando “whatsApps” de coordinación de la maniobra (sí, me ha ofrecido su número de teléfono, aún queda gente que confía en la gente, aunque sea alguien que le acaba de abordar, como yo hoy, en plena calle).

Aquí están, son estas tres fotos. Así de sencillo. Esta mañana ella hacía sus evoluciones con sólo cuatro aros y a mi me apetecía fotografiarle con cinco, manías mías, no me pregunten por qué. Estas son las imágenes que me ha enviado horas después, hace un momento. Se hace llamar Groc y debiera conseguir que aún con el semáforo en verde el tráfico se parase. Pero el mundo está como está. Suerte que titiriteros como Groc siguen trabajando para arreglarlo.

     

Sucedido positivo del día: 14 octubre 2015 – 7.- Latigazo en siete

Conté anteayer alguna reflexión en torno a la película “Whiplash” y hoy me han escrito en privado preguntando algunos aspectos en torno a la banda sonora. El que sé y puedo despejar (y no sin cierta ayuda documentándome por ahí) es que la composición musical que da nombre a la película es un tema original del saxofonista americano Hank Levy y que se popularizó en una grabación referencial en formato de Big Band de la mano y bajo el liderazgo del trompetista Don Ellis en el año 1973. Como curiosidad, comentar algo quizá desconocido u olvidado por el gran público: Ellis fue el compositor de la banda sonora de la mítica película “The french connection”.

Dice una popular enciclopedia en torno a Don Ellis y sus trabajos en los años 70: “En esta época, Ellis comienza a trabajar con compases poco usuales, extraídos de la música folclórica y de desarrollos matemáticos de los tempos tradicionales, llegando en este terreno mucho más lejos de lo que había llegado cualquier músico anterior, tocando en metros como 19/8 (interpretado en divisiones de 3-3-2-2-2-1-2-2-2) y otros aún más largos (hasta 85). Algunos de sus ritmos se plantean como ecuaciones matemáticas, como un blues en ritmo de 11/4, ejecutado como 32/3/4 y, ello, con verdadero swing. Ellis movía a su big band por este tipo de compases, de forma fácil y ligera”.

Y sí, “Whiplash” es una composición que luce en compás irregular (o de “amalgama”, tal y como nos enseñaron en mi infancia al estudiar solfeo): es un 7/4, compás que causa furor, de nuevo y de manera especial, de un tiempo a esta parte en ambientes jazzísticos. Contestado y comentado queda.