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Esta Inés va a sorprender

Empecemos por el final por si tiene prisa: vean esta función.

Es un espectáculo redondo divertido y emocionante.

Cuenta con un reparto sin fisuras, una dirección atrevida y muy inteligente, a lo que se suma un texto que se mueve con soltura y clase entre lo reivindicativo y lo lúdico.

‘Yo la peor del mundo’ juega a viajar entre el siglo XVII y el actual en el peligroso asunto de interpretar el pasado con los ojos y la experiencia de hoy. Pero lo hace solo lo justo.

Prefiere crear un discurso de intemporal con el personaje de Juana Inés de la Cruz una mujer adelantada a su época que traslada a la de hoy pone en primer plano muchas zonas oscuras del alma y el comportamiento.

Todo ellos se muestra con una función divertida que también es un musical con excelentes voces aunque un poco tímido. Le falta un poco para convertirse en una fiesta mayor, aunque con lo que hay ya vamos sobrados de calidad.

Las interpretaciones son muy buenas, con Itxaso Quintana echándose a la espalda una responsabilidad a la que responde siempre con fuerza desparpajo y serenidad.

Sus compañeros la siguen de cerca. Hay que destacar el monologo de Ana Pimienta como virreina, una autentica delicia. Estamos ante una función que lleva el entretenimiento a un estadio superior. Si eliminaran el momento de bajar al patio de butacas, seria de diez. Esta Inés va a sorprender y mucho por los escenarios. Se lo merece de sobra.

Sucedido positivo del día: 22 julio 2015 – Las dos orejas y el bravo

Cuando arranca el festival de jazz de mi pequeña ciudad sus calles, gentes, medios de comunicación, melómanos y no tan melómanos, los que pasaban por allí y los que vienen para ver qué pasa por aquí, todos ellos y algunos más por aquello del qué dirán si no digo, se revolucionan y convulsionan como si arrancasen una suerte de “sanfermines” de la música. Para el que lleva el pañuelico rojo puesto todo el año en la intimidad de su corazón puede resultarle un poco estentóreo el revuelo que se organiza alrededor de esta fiesta y semana de las músicas de jazz que nos son ofrecidas y ofrecemos.

Hoy se ha lanzado el chupinazo y corren ya toros por muchas esquinas, y más que van a correr. Conviene no estirar la metáfora o la parábola más de lo debido porque huelga decir y pensar que si se soltasen por un callejón vallado o sin vallar, por poner un caso, “6 conciertos 6″ de la ganadería de Louis Armstrong a las ocho en punto de la mañana, ni serían televisados en directo por canal alguno ni acudirían a “correrlos” con su energía dispuesta ni la décima parte de personas que lo que convocan otras correrías y festejos. Aunque también es verdad que los que tenemos el placer de salir a un escenario estos días, hagamos buena faena o no,  recibimos por adelantado un montón de orejas, en concreto las dos de cada asistente a tu concierto.

Reconozco que aunque las cosas han cambiado mucho y a mejor, es comenzar la semana y saber que el “pobre de mí” a entonar el último día siempre deja un regusto agridulce. Voy a disfrutar, faltaría más, pero sin borrachera que nuble el sentido de realidad. Nos vemos en los conciertos. Y déjense cornear aunque sea un poquito durante el resto del año.